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En la Boca de lobo







Unión tuvo un partido para el olvido en donde todo el planteamiento táctico previo se desvaneció a los 55 segundos con el gol desde el vestuario marcado por Viatri para el "Xeneize". Es claro que jugar contra Boca en la Bombonera y arrancar perdiendo antes del minuto te desmoraliza demasiado, muy pocos equipos y en ocasiones muy particulares logran levantarse de semejante golpe. No fue el caso de Unión. Es que perdió totalmente la calma y no pudo jugar como lo sabe hacer. Ni defendió bien ni atacó bien.



Contó con un Zurbriggen que no lograba entenderse con Quinteros provocando que Riquelme junto a Clemente Rodríguez se estacionen sobre ese sector y hagan estragos. Correa no fue el de siempre en el fondo y se transformó junto a Zurbriggen en los principales responsables de ese gol antes del minuto. Erramuspe tuvo una buena actuación atrás junto a Cárdenas que dejó una mejor imágen que en el partido con Argentinos Juniors. Bologna sacó todo lo que pudo, no fue en ningún momento responsable por los goles que le marcaron. Luego del gol, Boca siguió atacando como de costumbre (por el sector derecho de la defensa tatengue) y nadie se lo podía impedir. En la mitad de la cancha Vidal corrió a todos cortando ataques peligrosos del local. Junto a él estaba Sarmiento que ni bien recibía la pelota trataba de salir jugando con un pase claro. No es de los mediocampistas que tratan de generar juego o peligro (como Pablo Pérez por ejemplo), pero tiene la intención siempre de jugar con la pelota en el piso. Las bandas fueron cubiertas por Jorge Velázquez y Ronald Quinteros. Ninguno estuvo a la altura. Perdieron prácticamente durante todo el partido. Arriba se encontraban Pereyra y Quiroga. El ex Estudiantes de la Plata buscó la pelota y se mostró siempre que pudo. No se achicó nunca pero cuando recibía la pelota no la soltaba, aunque claro, no siempre tuvo opciones de pase. Quiroga arriba corrió a todos pero era insuficiente porque la pelota no le llegaba nunca en situaciones claras y le faltaba algún compañero para asociarse. Quizás sea Rosales la solución para tener más la pelota, abrir la cancha y asociarse tanto atrás con Sarmiento, como adelante con Pereyra y Quiroga. A Unión ayer le faltó también velocidad tanto a la hora de presionar como de contraatacar. No tuvo un juego definido, casi no inquietó a Orión. Hasta el 1 a 0 estaba parejo aunque Boca contaba con las situaciones más claras. Aún así Unión trataba de atacar pero era muy poco el peligro que generaba. Una mala salida de Pablo Míguez (ingresó por Sarmiento, cambio difícil de entender ya que cambió posición por posición y no se arriesgó nada) le permitió a Viatri -nuevamente- estirar la ventaja a dos. A partir de ahí, el partido fue otro y primero Riquelme y luego Colazo terminaron estampando una goleada 4 a 0 ante un Unión desconocido.


Hay que dedicarle un párrafo aparte a la gente que fue a la Bombonera. Realmente ejemplar la hinchada tatengue que alentó siempre.


Partido para el olvido. Ahora hay que prepararse para enfrentar de local a Belgrano. Habrá que trabajar mucho sobre todo en el sector derecho, porque hay que decir que todos los goles fueron "iguales"y directamente olvidarse de este partido, a levantar la cabeza que falta muchísimo. ¡Vamos Tate viejo, nomás!